
El "problema" siempre estuvo ahi, sabías que algo andaba mal cuando con 5 años, no podías dejar de ver "El Caballero Rojo" de Schwarzenegger. Cuando todas rezaban por la nueva Barbie con pelucas intercambiables, vos esperabas ansiosa que te regalaran los Sai de Rafael, y cuando las féminas con vestido rosa se sentaban con sus jueguitos de té a discutir si Hernán Caire era más lindo que Brad Pitt, vos corrías embarrada hasta las rodillas atrás de una esfera de cuero.
El tiempo pasó y los jueguitos de té evolucionaron en maquillaje y pulseritas de colores, lo tuyo evolucionó en arañas y sapos. Qué lindo era ver la cara de las de vestido rosa cuando venían a tu casa y veían a Pepe en el jardín, plácido y alegre, croando con gran paz interior.
De repente y sin aviso, el mundo se convirtió en un lugar horrible, las nenas con los nenes y los nenes con las nenas, pensaste que nunca te pasaría, pero aconteció, te enamoraste de Astroboy. Creiste que era el inicio de tu mutación a niña "normal", pero nunca llegó. Te convertiste en reina del metegol (no vale molinete) en la secundaria.
Los años pasaron y todo empeoró. Desarrollaste una extraña repulsión por el maquillaje; todos tus intentos por comprar zapatos de taco, terminaron en zapatillas y joggins; y no pudiste parar de jugar al Winning.
Hoy en día, la cosa no está mucho mejor, crías renacuajos y jugás al fútbol, pero ahora tenés un astroboy futbolero que te entiende, aunque los sapos lo hagan vomitar.
From now on, you can call me Horacio.
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